La póliza paga después. Coraza está en el momento en que llega el mensaje, dice por qué es una estafa, y si algo pasa guía los primeros veinte minutos —que son los que deciden cuánto se pierde.
Probar la aplicaciónFunciona en el navegador. Sin instalar nada.
El problema
No es una amenaza que haya que explicar. Es algo que uno de cada tres colombianos ya vivió en persona el año pasado.
Esa pérdida mediana de $5.801.306 equivale a 3,3 salarios mínimos. Y las coberturas que hoy existen en el mercado colombiano topan en $3.000.000 por evento: cubren poco más de la mitad del daño típico.
La propuesta
Tres momentos distintos que hoy atienden tres productos distintos. Coraza los junta en uno.
El cliente pega el mensaje sospechoso y la app dice si es estafa y por qué. Reconoce la suplantación de bancos colombianos, la petición del código de verificación y el gota a gota digital.
Vigila el correo, el celular, la cédula y las tarjetas del cliente contra filtraciones, consultas al historial crediticio y duplicados de SIM. Avisa antes de que se note.
Doce protocolos paso a paso para cuando ya pasó algo, con las plantillas de denuncia y reclamación listas. Y la reclamación de la póliza abierta desde la misma pantalla.
El detalle que más importa está en el orden de los pasos.
En «me robaron el teléfono», el primer paso no es denunciar: es llamar al operador y bloquear la línea. Con la línea viva le llegan al ladrón todos los códigos de verificación. La denuncia va la décima, a propósito.
Los pasos están ordenados por dinero salvado, no por lo que parece lógico. Y se marcan y se guardan, porque esto se sigue a lo largo de horas: bloqueas la línea, esperas al banco, sales a denunciar.
El producto
Es el alcance completo del producto. Setenta funcionan solo con el teléfono; las demás dependen de acuerdos que se detallan más abajo.
Cómo está construido
No es una promesa de marketing: es una decisión de arquitectura que condiciona todo el producto y que se puede auditar.
Cuando alguien pega un mensaje sospechoso, ese texto no viaja a ningún servidor. Suele ser el mensaje de otra persona, con sus datos dentro.
Para saber si una clave está filtrada salen cinco caracteres de un hash, nunca la contraseña. Es el mismo método que usa el navegador de Google.
AES-GCM con la llave en el almacén seguro del sistema. Ni nosotros ni la aseguradora podemos leerla.
No se vigila un correo sin demostrar que es del cliente. Sin ese paso, cualquiera podría poner los datos de otra persona.
Y la app dice lo que no puede hacer. Cuando el sistema operativo limita una función, se declara en pantalla en vez de fingir que está protegiendo. En un producto de seguridad, aparentar cobertura que no existe es peor que no ofrecerla.
En qué punto está
Construida, probada y distribuyéndose a probadores. Análisis de mensajes y enlaces, revisión de seguridad del dispositivo, bóveda cifrada, códigos de dos pasos, comprobación de filtraciones, lector de QR y los doce protocolos.
El diseño completo, los textos y el modelo de datos están hechos y se pueden recorrer hoy. Falta la implementación, que corre sobre terreno ya conocido porque las decisiones difíciles están tomadas.
Nueve funciones del catálogo esperan a que una compañía autorizada asuma el riesgo. La estructura está construida y conectada: certificado, valores asegurados, exclusiones y reclamación guiada.
Hasta que exista ese acuerdo, la app no promete indemnizar nada, y la ficha de tienda lo dice así.
Cuatro funciones dependen de que un operador móvil, un buró de crédito o una entidad financiera abra su información: aviso de duplicado de SIM, consultas al historial crediticio y verificación de cuentas de destino.
Mientras tanto se sustituyen por vigilancia en fuentes públicas, que llega más tarde y con menos detalle.
El encaje
Y por qué una aseguradora podría querer esto. Son dos preguntas distintas y las dos tienen respuesta.
La capacidad de asumir el riesgo —que es lo que convierte una app de protección en un ciberseguro— y algo igual de decisivo: la relación con el cliente. Distribuir software de seguridad por publicidad en Colombia no cierra a ningún precio razonable; por un canal que ya existe, sí.
| Servicio de asesoría | Coraza | |
|---|---|---|
| Disponibilidad | Horario de oficina | Todo el día, todos los días |
| Momento | Después, o preventivo genérico | Antes de tocar el enlace |
| Alcance por interacción | Un tema por sesión | Todo a la vez |
| Coste marginal por cliente | Una hora de especialista | Céntimos |
No sustituye al equipo humano: lo protege.
La app resuelve el volumen —lo cotidiano, lo automático, las noches y los fines de semana— y escala hacia arriba lo que de verdad necesita a una persona: un caso de sextorsión, una recuperación de datos, un acompañamiento psicológico. Que es donde el especialista aporta lo que ningún software puede.
Una póliza se recuerda una vez al año, cuando llega el recibo. Una app que evita una estafa se recuerda ese mismo día, y se lo cuenta a la familia. Es la diferencia entre un producto que se renueva y uno que se recomienda.
Lo que sigue
Qué ampara, hasta cuánto y qué queda fuera. La estructura propuesta —nueve amparos con sus disparadores— está en la aplicación y se puede revisar hoy, pero los valores los fija quien asume el riesgo.
Cómo llega el producto al cliente, cómo se cobra y cómo se reparte. Hay tres figuras posibles bajo la normativa colombiana y una encaja mucho mejor que las otras para este caso.
Qué se lanza primero y con qué alcance. La aplicación de iPhone puede estar en manos de un grupo de prueba en semanas; Android necesita el trimestre de desarrollo, y es donde está la mayoría del mercado.
Una nota sobre este documento. Los datos que aparecen en la aplicación de demostración son de ejemplo, para poder enseñarla sin exponer los de ninguna persona real. La lógica de análisis, en cambio, es la que llevará el producto: si escribe un mensaje de estafa en el escáner, lo que verá es lo que vería un cliente.